El 10 de abril de 1912, partió a su travesía el HMS Titanic, el Barco que nunca se hundiría, pero en el curso de solo 4 días ya estaba en el fondo del mar.

Claro hay un conjunto de factores que se conjugaron para que este accidente ocurriera pero el más evidente fue la actitud de su capitán a ignorar las advertencia que el propio clima le advertía

Pero porque un capitán con tanta experiencia actuó así, simple se le dijo que tenía la mejor tecnología que el hombre podía diseñar y fabricar. Por ende la Arrogancia lo controlo, desecho su experiencia y deposito su fe en un pedazo de hierro que flota sobre agua.

Con esta historia quiero ilustrar el precio de la Arrogancia, muchas personas depositan su seguridad sobre objetos que “no” deberían fallar, pero que eventualmente fallaran.

En un mundo tan complejo la manía de simplificar las cosas y depositar la certeza en objetos, nos sigue persiguiendo y veo con preocupación cómo mucho de los sistemas de seguridad se montan sobre la misma premisa, Son infalibles, Nada nunca Ocurrirá.

El avance tecnológico, nos ha dado mucho bienestar, pero tenemos que recordar que todo gira sobre el hombre;
Las maquinas, las computadoras, los sistemas, son solo el medio, si no hacemos buen uso de ellas no volveremos más arrogantes, y seguirán ocurriendo los accidentes y se seguirán perdiendo cientos de vidas mas